Vista espectacular de Roblelacasa desde el sendero
Roblelacasa desde el PR-GU-02 camino de Matallana.
Imprimir
Jorge Cruz
Visto: 403

PR-GU 02 CAMINO DE MATALLANA.

CARTOGRAFÍA IGN
Huso: 30 / Banda: T
Hoja: 459 / Cuadrícula: 3 y 4

DESCARGAR TRACK (GPX)>>

Ver instrucciones para la descarga de Tracks en formato GPX>>

DESCARGAR TOPOGUÍA CON MAPA Y PERFIL (PDF)>>

MATALLANA, ARQUITECTURA NEGRA EN ESTADO PURO.

Roblelacasa es una pequeña pedanía de Campillo de Ranas considerada por muchos uno de los mejores ejemplos de arquitectura negra. Este barrio recibe al visitante con trazas de pequeña aldea pues desde donde desemboca la carretera no se puede apreciar la verdadera dimensión de este burgo que siendo pequeño y coqueto, no es ni por asomo tan diminuto como pueda parecer en un principio.

La iglesia de pizarra sirve de referencia para abordar el intrincado conjunto de callejuelas de esta villa, siguiendo las marcas de continuidad de los PRs® -blanco y amarillo- pronto se sale del laberinto hacia la fuente del pueblo que, bajo un enorme roble, abre el sendero que, sin complicación, se dirige hacia el sur. Los primeros pasos se dan sobre firme rocoso sorteando un afloramiento de peñas de pizarra que desde las entrañas de la tierra apuntan sus afilados bordes hacia el cielo.

Vista de Roblelacasa desde el camino de Matallana PR-GU-02 con el pico Ocejón de fondo
Preciosa vista de Roblelacasa.

Roblelacasa, uno de los ejemplos más sobresalientes de la Arquitectura Negra.

La angosta trocha obliga al senderista a formar en fila de a uno pero, sin mucho retraso y con cierto alivio para el viajero, la trocha cambia a sendero primero y, al poco, se amplía a camino de herradura, permitiendo durante un buen trecho caminar en grata compañía disfrutando del impresionante panorama que le rodea. Hacia el sur, la sierra de la Puebla afila su borde con temibles corredores; hacia el norte, la más bella estampa de Roblelacasa, en la que el pueblo negro se derrama sobre la ladera sobre un fabuloso fondo de la Sierra del Ocejón.

Rodeado de jaras y estepas, el carril transita perdiendo cota suavemente en busca del barranco del Jarama que se alcanza en no más de 1 hora desde el pueblo. Antes de cruzar el puente, una anacrónica flecha de dirección ofrece como alternativa la visita a la espectacular Cascada del Aljibe, muy recomendable en cualquier época del año, pero especialmente caudalosa la segunda mitad de la primavera cuando está culminando el deshielo de las nieves invernales. El desvío hacia las cascadas implicará una demora de una hora entre la ida y la vuelta.

Senderistas descienden por el PR-GU-02 camino a Matallana con la Sierra de la Puebla al fondo
El sendero desciende suavemente hacia el río Jarama


Matallana, un pueblo negro fantasma.

Cruzado ya el puente de Matallana, el camino se estrecha y ceñido al barranco del Jarama, alcanza la aldea. Matallana es un conjunto disperso de casas de pizarras, visita obligada dentro de la ruta de los pueblos negros de guadalajara, que se conserva tal y como se construyó muchos siglos atrás, sus calles siguen sin asfalto y no existe ningún tipo de suministro de luz, agua o teléfono. Aunque durante muchas décadas fue una aldea abandonada, en la actualidad cuenta con algunos moradores que, a fuerza de tesón y trabajo, han ido reparando algunas viviendas.

A su salida, el camino discurre junto a la pequeña iglesia de Matallana cuya espadaña mantiene una dura pugna contra la gravedad que hace años ya venció al resto del edificio.

La espadaña de la ermita de Matallana en ruinas se mantiene en pié con la sierra de Ocejón al fondo
La espadaña de la ermita de Matallana se mantiene milagrosamente en pie



Comienza en este punto una lenta pero inexorable ascensión por una estrecha vereda a través del barranco del Jarama. Poco a poco la senda va ganando cota hasta alcanzar la parte más elevada del Cuchillar del Asomante; 200 metros más abajo el cañón cortado a cuchillo permite el paso
del río Jarama.

Al mismo ritmo de la subida, la trocha comienza a descender en busca del único paso posible para salvar esta enorme y profunda depresión. Tras un largo descenso, la senda desemboca en el nuevo puente de Colmenar, construido a instancias del mismo Plan de Competitividad Turística llevado a cabo en esta comarca, que ha permitido adecuar y señalizar esta red de senderos.

Un poste direccional del sendero PR-GU-02 próximo a Colmenar de la Sierra
Un poste direccional nos indica el final del sendero PR-GU-02



Hasta Colmenar de la Sierra ya solo separan al senderista un par de kilómetros; el primero se debe tomar con calma pues vuelve a recuperar buena parte del desnivel que había perdido. A la entrada de Colmenar el carril se amplía y el terreno se allana.